Hoy no tengo la menor idea de que escribir, sin embargo, se que debo hacerlo, no por necesidad o por imposición, sino por gusto, experimentación y aprendizaje, por lo que me parece divertido comenzar a elucubrar ideas de la nada y aunque parezca que no hay idea alguna, el texto que en estos momentos escribo es la idea, (creo). Escribir por hacerlo puede traer grandes beneficios para una persona, ya que el cerebro comienza a divagar y ¡miren!, ya estoy escribiendo, ¿curioso no es cierto?, en fin, prosiguiendo con la idea que estoy redactando, me parece interesante como las palabras comienzan a fluir sin ningún esfuerzo y en menos de lo que imagino ya he logrado escribir un párrafo cuando al comienzo del texto no tenia idea de lo que quería escribir.
Las ideas que se diluyen deben ser plasmadas en un lienzo "mental" o en una hoja de papel, lo importante es conservarlas y rescatarlas de lo etéreo, llevarlas a un plano físico y concretarlas o realizarlas, ciertamente la inspiración puede venir a uno de maneras inimaginables, es solo cuestión de dejarse llevar por ella, ya que nunca se sabe que ha preparado para ti, en este caso al parecer es una pequeña reflexión sobre la falta de ideas y como escribo sobre ello sin darme cuenta que estoy por terminar un segundo párrafo, ¡increíble!. De cualquier manera fue agradable el solo comenzar a escribir, pareciera que ahora no puedo parar, sin embargo, lo haré, ya que considero que he expresado una idea que creía no tener en un principio. Cada cabeza es un mundo, un mundo de ideas, solo hay que saber explorarlas para llegar a descubrirlas en tu interior.
Alejandro Garay Oviedo
Todos estamos en el borde del espejo.
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